Doce son las gubernaturas que se disputarán en los comicios electorales de este año. Hidalgo es una de las entidades donde además, con el próximo proceso, se renovarán presidentes municipales y diputados locales.
"El gobierno del pueblo": es la acepción que corresponde al término "democracia"; forma de organización social que atribuye la titularidad del poder a la ciudadanía. Es el aparato en el que las decisiones son adoptadas mediante un mecanismo de participación que confiere legitimidad a sus representantes.
Desde el trabajo esclavo que sostenía la democracia griega, pasando por varios siglos de guerras por la conquista del mundo, la democracia ha trasmutado por obra del imperialismo, en donde ésta debe venderse al otro como una mercancía más para con ello poder obtener los bienes necesarios e indispensables que garanticen la supervivencia y reproducción del modelo económico imperante.
El término dista, y por mucho, del panorama actual que se vive a lo largo y ancho de territorio nacional. No se puede hablar del "gobierno del pueblo" si al interior de los institutos políticos no se consulta con los militantes de dicho partido quiénes deberían contender por un cargo de elección, ya no hablamos de garantizar que ese ciudadano sea un auténtico representante de los intereses del pueblo.

Divisiones y manifestaciones se han suscitado en las últimas semanas en el territorio hidalguense, lo anterior como resultado de la imposición de candidatos que representarán a tal o cual partido en las próximas elecciones. Allegados, compadres y amigos, pero son los rostros de siempre a los que hoy se les ve haciendo campaña, las mismas familias que por generaciones han tenido entre sus manos el poder político.
No es ningún secreto que el Movimiento Antorchista Hidalguense busca contender por dos presidencias municipales de la entidad; la legítima aspiración responde al bastión que posee el antorchismo y que no iguala ninguna organización ni instituto político. Aunada a la posibilidad de trabajar en el desarrollo municipal y en el progreso del pueblo elevando su calidad de vida en aspectos de vivienda, salud y educación, como lo ha hecho desde hace 4 décadas.
La gente está en descontento con el trabajo que realizan los políticos, porque son ajenos a los problemas que enfrenta el pueblo pobre. En cambio, candidatos emanados de la clase trabajadora entienden las necesidades, pues las conocen, las han vivido.
Antorcha continuará insistiendo en gobernar para el pueblo, pues es posible que con honestidad, capacidad de gestión y con miras a resolver la problemática social, -características que posee el antorchismo- se pueda revertir el lastimoso panorama de miseria que vive el pueblo mexicano.
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