MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

Un comentario sobre el atropello contra Venezuela

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En un trabajo anterior a este, me permití exponer algunas ideas sacadas de un análisis que apareció el 28 de diciembre recién pasado en el portal www.geestrategia.eu que, a mi juicio, resultaban relevantes para entender un poco el comportamiento adoptado por algunos sectores de las poblaciones de países económicamente subordinados al imperialismo. Hoy, conforme a los últimos acontecimientos internacionales, quiero insistir en lo mismo.

El análisis referido aparece con un título confuso para el común de las personas: “Estrategia cognitiva de la fenomenología cultural” pero, en esencia, revela los detalles de una estrategia adoptada por los imperialistas de las naciones poderosas, para conseguir con el menor esfuerzo posible apoderarse de los recursos naturales y humanos de los países más débiles del planeta.

Ninguna nación poderosa del mundo, absolutamente ninguna, puede arrogarse el derecho de invadir la soberanía nacional de ninguna otra nación, sin que reciba por ello el más firme rechazo y la condena mundial.

Conforme a los conflictos mundiales ocurridos hasta ahora, el medio justifica su análisis de la siguiente manera: “Los conflictos tradicionales se definían por el control del territorio, mientras que los enfrentamientos híbridos modernos se desarrollan por el control del espacio cognitivo del adversario. Este cambio de enfoque ha dado lugar a una nueva doctrina operativa: la geopolítica de las emociones. La esencia… radica en que las decisiones tomadas por la sociedad y sus líderes cada vez más son el resultado de una influencia deliberada en el subconsciente colectivo, utilizando emociones como el miedo, la ira, la desconfianza y la nostalgia”.

Seguimos: “Durante siglos, la geoestrategia ha operado con divisiones, toneladas de desplazamiento y reservas de petróleo, permaneciendo como una realidad de fuerza bruta y economía. Sin embargo, los cambios tectónicos provocados por la revolución digital han desplazado el escenario estratégico a un entorno mucho más difícil de definir: el dominio de la conciencia humana, las emociones y la cultura, dando lugar a una esfera de importancia crítica, la geoestrategia psicológica y cultural”.

Ya tan sólo con esto se desprende una conclusión útil para entender un poco los últimos acontecimientos: “Los Estados y los actores no estatales convierten las vulnerabilidades psicológicas de la sociedad en objetivos estratégicos, utilizando la desinformación deliberada y las ‘armas cognitivas’ para alcanzar sus objetivos geopolíticos sin necesidad de una invasión física”.

Pues bien, dicho lo anterior paso a dejar un comentario sobre el conflicto más reciente conocido. El día 3 de enero pasado nos despertamos con la noticia de que durante la madrugada de ese día, un comando armado de Estados Unidos, protegido por barcos de guerra, aviones y pertrechos militares digitales de última generación, realizó “un ataque a gran escala” sobre el territorio soberano de Venezuela, y asaltaron una de las residencias del presidente Nicolás Maduro y su esposa, llevándoselos posteriormente secuestrados en un helicóptero para después exhibirlos en cadena nacional como un botín de guerra.

Y es aquí, precisamente, donde los imperialistas del mundo están poniendo a prueba los resultados de su moderna estrategia llamada “geopolítica de las emociones” pues, desde antes, mucho antes de este suceso, se había ya dejado caer a través de los medios digitales y redes sociales de todo tipo, toneladas de propaganda digital de “desinformación” sobre las poblaciones de los países no alineados con el imperio estadounidense, en este caso Venezuela, abusando exageradamente “del miedo, la ira, la desconfianza y la nostalgia” de la población, para predisponer a los venezolanos al sometimiento total ante un golpe abusivo como el que se les acaba de causar.

Hoy, desafortunadamente, las poblaciones del mundo se distinguen por las dos obvias opiniones encontradas. Unos, víctimas inocentes de la “desinformación deliberada”, aplauden como si celebraran una hazaña heroica de un superhéroe norteamericano en un filme cinematográfico, satisfechos por la arbitraria incursión militar ordenada por Trump para capturar a un supuesto peligroso dictador narcotraficante. Otros, seguramente un poco más informados, condenan tan semejante acción violenta, preocupados y temerosos de que suceda aquí, en México, contra cualquier ciudadano señalado, lo mismo que ocurrió allá en Venezuela.

Dado que aún falta mucho por saberse de lo que seguramente se va a decir en adelante sobre la situación de Venezuela, no me atrevo yo a dar aquí una opinión definitiva sobre la situación de su gobierno.

Pero, dígase lo que se diga en favor o en contra, es muy claro que lo sucedido allá constituye también una seria amenaza para todas las poblaciones libres del mundo. Que hoy les haya tocado a Venezuela no significa que nosotros estemos libres de todo mal.

Ninguna nación poderosa del mundo, absolutamente ninguna, puede arrogarse el derecho de invadir la soberanía nacional de ninguna otra nación, sin que reciba por ello el más firme rechazo y la condena mundial. Si el presidente Maduro es culpable de todo aquello de lo que se le acusa, entonces lo debe juzgar y condenar su propio pueblo y sólo su pueblo, sin intervención de nadie más.

Y cuando ya muchos creían que la acción del imperialismo estadounidense tenía como humanitario objetivo capturar a Maduro para llevar luego el bienestar, la libertad y la democracia a todos los venezolanos, entonces cayó el balde de agua fría que nos develó el escenario en toda su magnitud de la amarga realidad.

En una cuenta de X a nombre de @realDonaldTrump, confirmado luego por varios medios de difusión, apareció lo siguiente el 7 de enero pasado: “Me complace anunciar que las Autoridades Provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 MILLONES de barriles de petróleo de alta calidad y autorizado a los Estados Unidos. Este petróleo se venderá a su precio de mercado y yo, como Presidente de los Estados Unidos, controlaré ese dinero para garantizar que se utilice en beneficio del pueblo venezolano y de Estados Unidos. He solicitado al Secretario de Energía, Chris Wright, que ejecute este plan de inmediato”.

Aquí tenemos entonces la madre del cordero. Casi todo mundo sabe que Venezuela es el país que tiene las mayores reservas petroleras del mundo, que se estiman en 303 mil millones de barriles de crudo, lo que supera en más de seis veces a las reservas de Estados Unidos que se estiman en 45 mil millones de barriles.

Parece una nueva modalidad de extorsión, secuestro y cobro de piso a cargo de las naciones poderosas. Trump se llevó a Maduro para poder llegar al petróleo de los venezolanos.

Como ya dije, creo que todavía hay mucho más que se va a descubrir en relación con el tema que refiero. La historia, que nada esconde con el tiempo, se encargará de develarlo todo en su momento. 

Haríamos bien los mexicanos de buena fe, por nuestro bien, esforzarnos por estar atentos al desenlace de todo lo que está por venir. La experiencia colectiva y organizada, que es la madre y resumen de todo el conocimiento habido y por haber, guiará siempre nuestros pasos en la defensa cuando nos llegue el momento. No lo olvidemos.

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