MOVIMIENTO ANTORCHISTA NACIONAL

CRÓNICA | Estantes vacíos en farmacias de Durango, una crisis sin resolver

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• La falta de fármacos pasó de la negación oficial a cobrar vidas infantiles en los hospitales 

El desabasto de medicamentos en Durango no es un fallo logístico fortuito, sino una crisis estructural que persiste desde hace años. Una situación que las autoridades pasaron de negar a reconocer, pero que nunca resolvieron de fondo.

El gobernador admitió públicamente la "escasez de medicamentos", el secretario de Salud reconoció niveles de abastecimiento de apenas entre el 50 % y el 60 %. Pacientes con cáncer pasaron meses sin medicación y recién nacidos fallecieron atrapados entre la falta de fármacos y las infecciones.

Este es un relato cronológico de la crisis.

I. Fase de negación: el sistema no "mostraba" desabasto 

Para julio de 2025, las madres de pacientes del Centro Estatal de Cancerología de Durango habían comenzado a protestar públicamente. Denunciaban que el centro carecía de medicamentos para quimioterapia y no podía realizar análisis de laboratorio, lo que obligaba a interrumpir el tratamiento de sus hijos.

La respuesta de la Secretaría de Salud estatal fue que no existía desabastecimiento de medicamentos, sino simplemente un "problema de comunicación". La brecha entre esta negación oficial y la realidad vivida por los pacientes siguió ampliándose durante los meses siguientes.

En enero de 2026, una madre grabó un video con su teléfono en el Hospital General de Gómez Palacio. Su hija recibía allí tratamiento contra el linfoma, pero la farmacia del hospital carecía incluso de paracetamol.

"Aquí sólo tenemos la protección de Dios; no tenemos medicinas", dijo en el video, dirigiéndose directamente al gobernador. "Deje de organizar sus eventos y utilice ese dinero para comprar medicamentos".

La madre describió situaciones concretas: enfermeras que juntaban su propio dinero para comprar solución salina para sueros. Pacientes que necesitaban tomografías o resonancias magnéticas se veían obligados a acudir a otros lugares y pagar de su propio bolsillo, a pesar de que el equipo del propio hospital permanecía inactivo.

Destacó que la atención brindada por médicos y enfermeras era "excelente"; el problema residía en la falta de medicamentos e insumos.

II. El gobernador lo admite "Sí, hay desabasto"

En julio de 2026, el gobernador Esteban Villegas finalmente reconoció públicamente la crisis. "¿Nos enfrentamos a un desabasto de medicamentos? Sí, debemos afrontar la realidad", declaró en una entrevista.

Sin embargo, ofreció una explicación intrigante. Aunque el sistema refleja una tasa de abastecimiento de entre el 80 % y el 90 %, "ese 20 % faltante representa precisamente los medicamentos más necesarios en un momento, lugar y región específicos".

El secretario de Salud del estado, Moisés Nájera, aportó cifras más honestas, aunque también más inquietantes. Reconoció que la tasa real de abastecimiento de medicamentos en los centros médicos oscila entre el 50 % y el 60 %.

Mientras que los recortes presupuestarios federales acumulados entre 2024 y 2026 han superado los mil 800 millones de pesos. Tan sólo en la primera mitad de 2026, Durango sufrió tres rondas de recortes: 120 millones en marzo, 120 millones en mayo y otros 400 millones en julio.

En agosto, Villegas anunció un recorte adicional de 2 millones 300 mil pesos. Sumado a los 6 millones anteriores, admitió sentirse "preocupado" y señaló que "no somos un estado rico".

III. Desabasto de medicamentos en Centro Estatal de Cancerología

Para los pacientes oncológicos, la falta de medicamentos implica la interrupción del tratamiento, y una interrupción en el tratamiento puede significar la muerte.

En el Centro Estatal de Cancerología de Durango, Anavelina, paciente con cáncer de mama, viajó desde Gómez Palacio hasta la capital del estado para recibir tratamiento. Sólo para enterarse de que el medicamento no estaba disponible.

"Se quedaron sin el fármaco sin avisarnos", comentó, describiendo un encuentro desagradable con el subdirector médico.

Otra paciente, María del Socorro, lleva entre tres y cuatro meses sin recibir exemestano, un medicamento fundamental para el tratamiento del cáncer de mama. Los médicos habían indicado a su sobrina que "no dejara pasar ni un solo día sin esta pastilla".

Sin embargo, la realidad es que lleva meses sin ella. El familiar de otra paciente reveló que un medicamento llamado palbociclib oscila entre 52 mil y 90 mil pesos por caja con 21 cápsulas o tabletas en el mercado.

Una cifra astronómica para la mayoría de las familias. El secretario de Salud estatal, Nájera, reconoció que los pacientes con enfermedades de alto costo a menudo se ven obligados a pagar de su propio bolsillo los materiales necesarios para sus cirugías.

"Se lo dije el año pasado. Debido a los recortes presupuestarios, nos resultaba imposible; teníamos que comprar medicamentos de quimioterapia y pagar a los proveedores de radioterapia".

Cuando hay dinero para rescates bancarios o proyectos extravagantes, no hay excusa para que un niño o una persona mayor se quede sin medicamentos.

IV. La "segunda crisis" del IMSS: 5 recién nacidos y chinches

En septiembre de 2026, la crisis en Durango pasó de ser una "escasez de medicamentos" a provocar fallecimientos.

Entre el 15 y el 19 de septiembre, cinco bebés murieron en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) del Hospital General de Zona n.º uno del IMSS.

Cuatro de los bebés dieron positivo en la prueba de Klebsiella pneumoniae. Aunque las autoridades sanitarias afirmaron que la presencia de la bacteria por sí sola no podía explicar las muertes, ya que los recién nacidos padecían afecciones preexistentes complejas.

Las familias se negaron a aceptar esta explicación. Diego Tovarín, padre del bebé Darío, declaró tras una reunión de tres horas con las autoridades del hospital: "Estamos más enfadados ahora que cuando llegamos".

"No se trata sólo de una bacteria; es mucho más que eso. Nos enfrentamos a una situación verdaderamente dramática. No crean las declaraciones emitidas por el IMSS".

Las familias, representadas por abogados, presentaron una denuncia penal colectiva ante la Fiscalía General de la República.

Posteriormente, el IMSS suspendió al director del hospital y al jefe de la UCIN. El director general del IMSS, Zoé Robledo, confirmó que se estaban llevando a cabo investigaciones en los ámbitos médico, jurídico y laboral.

Pero señaló que "no se pueden sacar conclusiones precipitadas". Mientras tanto, se reveló que el hospital sufría una plaga de chinches.

Un familiar de un paciente describió la situación: "Camas, sábanas... había chinches por todas partes; maté tres en el pasillo".

Otro paciente relató que pasó tres meses intentando conseguir una dosis de 5 mg de medicamento, señalando: "Me decían que volviera el lunes, luego el jueves".

El sector empresarial también se sumó a la exigencia de rendición de cuentas. Raúl Montelongo, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Durango, señaló que el sector privado aporta aproximadamente el 94 % del presupuesto del IMSS.

"Los empresarios estamos cumpliendo con nuestras obligaciones hacia los trabajadores, pero el IMSS está incumpliendo las suyas con ellos".

V. Registros del MAN: abandono estructural en zonas serranas

El Movimiento Antorchista ha documentado el desabasto de medicamentos y las muertes resultantes en municipios como Mezquital, Vicente Guerrero, Nombre de Dios, Poanas y Súchil.

Mezquital es el municipio con el mayor nivel de marginación social del estado. Jesús García Gurola, dirigente local de Antorcha Campesina, señaló que la presencia de organismos federales en la zona es "totalmente inexistente".

García Gurola respondió con firmeza a la afirmación de la Secretaría de Salud estatal de que "el abasto nunca llega al 100 %":

"Esto es un insulto para los ciudadanos más pobres de Durango.

No es cuestión de temporadas ni de alergias; es una cuestión de prioridades políticas. Cuando hay dinero para rescates bancarios o proyectos extravagantes, no hay excusa para que un niño o una persona mayor se quede sin medicamentos".

VI. Soluciones tardías e interrogantes sin resolver

En agosto de 2026, el gobernador Villegas puso en marcha una campaña masiva de distribución de medicamentos. Comprometiéndose a suministrar más de diez millones de unidades de fármacos y material médico a 315 centros de salud en 39 municipios, con una inversión de 270 millones de pesos.

Supervisó personalmente la salida de los camiones del almacén y declaró: "Les dije que resolvería este problema".

Sin embargo, para los pacientes que llevaban meses sin medicación, la inversión de 270 millones de pesos era apenas una gota en el océano. Frente al déficit presupuestario de mil 800 millones de pesos.

Persisten problemas más fundamentales: el fracaso del modelo federal centralizado de adquisiciones de Birmex, la continua erosión de la capacidad fiscal local y la pérdida de peso de la salud pública como prioridad política.

Durante el ciclo de adquisiciones 2025-2026, Birmex se vio envuelta en escándalos de corrupción y sobreprecios que sumaron mil 500 millones de pesos. Lo que provocó la cancelación de licitaciones y retrasos de meses en las entregas.

En septiembre de 2026, Birmex concluyó finalmente una nueva ronda de adquisiciones y aseguró proveedores para el 82 % de los 766 medicamentos requeridos. Sin embargo, el inicio de las entregas no estaba previsto hasta enero de 2027.

Para las pacientes con cáncer y para las familias de aquellos cinco recién nacidos, el tiempo de espera se mide en vidas.

En Durango, acudir a un centro de salud se ha convertido en un "acto de fe". Pero el objeto de esa fe no es Dios, sino un Estado que promete una y otra vez... y que una y otra vez incumple sus promesas.

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